Homo Ludens


Como la mayorías de posts que escribo, todo empieza con una conversación y el recuerdo de una anécdota. Encuentras una cereza, estiras y sale otra y al final acabas viendo el árbol al completo. Durante el pasado mes de septiembre y parte de octubre, la compañía de teatro  Ron Lalá estuvo en el  teatro  Poliorama  y, además de poder disfrutar de su obra “Siglo de Oro, siglo de ahora (folía)”  tuve la oportunidad de mantener charlas  offteatro con algunos de sus miembros y equipo de colaboradores. Precisamente durante una de estas charlas, pude corroborar la importancia que tiene, una vez más, el comportamiento de los usuarios respecto a algo que ha invadido nuestro día a día: la tecnología y muy en especial  the next big thing, los wearables.

Hablando con Diego Domínguez (técnico de luces) , sobre la llegada de los wearables  (smart watches, google glass, smart textiles,etc…), y de su impacto en nuestras vidas, me regaló una frase que, según mi parecer, es una auténtica perla: “estamos pasando del homo sapiens al homo ludens (concepto prestado del libro Homo Ludens)”… Es decir, estamos cambiando el modo de interactuar y relacionarnos con nuestro entorno físico y social y lo estamos haciendo con el apoyo de la tecnología. Los wearables son el paso siguiente.

Lejos quedan los días (y aquí va la anécdota) en los qué iba rondando los viernes por la noche de fiesta con mis compañeros de universidad, llevando un móvil encima – de los primeros que llegaron al mercado- y en los que, para avisar de que iba a llegar tarde a casa, me escondía dentro de una cabina telefónica y sacaba aquel aparato para llamar.

Entonces mi padre era Director de Telefonía Móvil de una conocida empresa de software y hardware y fue uno de los primeros en disponer de un móvil, de aquí mi facilidad para acceder al dispositivo, acompañada de un grado elevado de vergüenza al usarlo.
Hoy en día el uso de tecnología aplicado a cualquier aspecto de nuestro día a día es ya un hecho consumado y aceptado (especialmente dentro del colectivo joven que lo lleva integrado en su ADN).

Esto me hace pensar en cómo deberían evolucionar los dispositivos móviles y muy en especial los wearables, porque es a través de estas tecnologías y cómo los usuarios las vayan adaptando que avanzaremos hacia el homo ludens del qué Diego me hablaba.
Sobre este tema, recomiendo mucho dos lecturas con las que me topé hace poco (bendita serendipia) y que dan una aproximación holística y centrada en los usuarios a este fenómeno:

Los wearables son el siguiente paso hacia este cambio social y la manera que tengamos de relacionarnos con ellos y cómo los usaremos en nuestro entorno es vital. Por ello, hay que tener muy en cuenta que:

  • Cuando diseñas y desarrollas una tecnología, grupos diferentes de personas la utilizarán de formas diferentes;
  • Grupos de personas con características similares utilizarán una misma tecnología de formas diferentes en función del contexto (entorno) en qué se encuentren;
  • Grupos de personas con características similares harán uso, o no, de una tecnología en función del contexto y de sus necesidades.

Las necesidades de cada grupo variarán y serán distintas en función de múltiples variables y hay que investigarlas.

Estos hechos no son un obstáculo, más bien son una oportunidad para todo tipo de industria y de servicio para encontrar nuevos nichos de mercado y si hablamos del tercer sector y el sector público, encontraremos nuevas utilidades.
Wearables
En el fondo, siempre hay comportamientos de usuarios que generan necesidades que deben irse cubriendo y, teniendo las tecnologías oportunas, ¿cómo casamos a ambas?
Para quién quiera verlo, la respuesta es fácil y sí, es un tema de transferencia tecnológica (y de comercialización, según se mire).

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *