Sociología aplicada, el reto diario


A menudo no sé por dónde empezar a escribir sobre aquello que hago.  Mis libretas están llenas de notas para el siguiente post, los informes de proyectos que entrego contienen ideas e información que he encontrado y la voluntad de poner negro sobre blanco está allí. La falta de tiempo y, a veces, la dificultad de escribir sobre aquello que hago sin desvelar información crítica para el cliente y el proyecto, supone un auténtico freno. Si a todo ello le sumo que ya hace años que quiero transmitir ideas y mi trabajo de la manera más sencilla posible, para todo tipo de públicos, la cosa se complica bastante. Para bien o para mal, mis proyectos suelen ser de todo excepto simples.

Y de repente, durante estos últimos días, he dado con estos dos artículos:

Si me permitís la licencia, los astros se han alineado leyendo estos dos artículos y este post ha tomado forma. Porque ambos artículos hablan de esta inquietud mía con las ciencias sociales y muy en particular con la sociología; porque hablan de aquello que ha sido mi trabajo desde la vertiente de la consultoría durante estos últimos años.

Cada vez que empiezo un proyecto de investigación es porque detrás hay una organización con un interés específico sobre un tema determinado. Algunas veces el interés ha sido sobre el comportamiento del consumidor, otras sobre la comprensión y uso de los datos, otras sobre el impacto de un determinado fenómeno social sobre acciones, servicios y/ o productos y procesos de innovación. Dándole vueltas al tema (y volviendo a los dos artículos mencionados) me he dado cuenta de que mi primera aproximación a cada uno de los proyectos ha sido siempre intentar responder a las siguientes preguntas:

  1. ¿Quiénes son?
  2. ¿Dónde se mueven?
  3. ¿Qué les impacta?
  4. ¿Qué buscan?

Una vez contestadas, atiendo a la investigación más concreta del cliente.

Sujeto, contexto, interacciones, grupos, organizaciones, diagnóstico y acciones concretas. Sociología aplicada.

Esta forma de trabajar, observando el conjunto y, a la vez, cada detalle, es muy propia de las ciencias sociales. Es un valor añadido para un mundo que se encamina a la búsqueda de soluciones que, a menudo, no tienen en cuenta esta doble mirada. Detrás de cada proyecto siempre hay una organización (ya sea empresa, institución o asociación). Disponemos de las herramientas, disponemos de los marcos teóricos, sabemos cómo aplicarlos y, además, tenemos a mano tecnología que nos permite acelerar procesos (que no pensamiento crítico).

A veces somos portadores de malas noticias, otras, de muy buenas.  A veces necesitamos parar, pensar y reorientar un proyecto, a veces encontramos asociaciones imposibles que adquieren mucho sentido. La explicación es sencilla: somos buceadores y nos sumergimos hasta el fondo de cualquier hecho, para poder explicarlo, trabajarlo y dar con una solución concreta y aplicable.

En una sociedad líquida (un concepto muy visto últimamente, pero no por ello deja de ser importante), la comprensión y las soluciones que podemos aportar son extraordinariamente útiles.  Es la mirada sociológica. Aplicada.

Bienvenidos artículos, noticias, trabajos, proyectos sobre ciencias sociales aplicadas. Sociólogos, salid a la calle, dejad que os conozcan y explicad cómo podéis ayudar a vuestros clientes.

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